«No acumuléis tesoros en la tierra»
El mundo del trabajo está virgen en nuestras conciencias. Todo el mundo habla sobre el trabajo, pero nadie de lo que verdaderamente importa al hombre: el significado del trabajo...
Cuando considero, amigos y compañeros míos, cómo nos ha juntado en esta isla nuestra felicidad, cuántos estorbos y persecuciones dejamos atrás y cómo se nos han deshecho las dificultades, conozco la mano de Dios en esta obra que emprendemos, y entiendo que en su altísima providencia es lo mismo favorecer que prometer los sucesos. Su causa nos lleva y la de nuestro rey, que también es suya, a conquistar regiones no conocidas, y ella misma volverá por sí, mirando por nosotros. No es mi ánimo facilitaros la empresa que acometemos; combates nos esperan sangrientos, facciones increíbles, batallas desiguales en que haréis menester socorreros de vuestro valor, miserias de la necesidad, inclemencias del tiempo y asperezas de la tierra, en que os será necesario el sufrimiento, que es el segundo valor de los hombres y tan hijo del corazón como el primero, que en las guerras más sirve la paciencia que las manos y quizá por esa razón tuvo Hércules el nombre de invencible, y se llamaron trabajos sus hazañas. Hechos estáis a padecer y hechos a pelear en estas islas que dejáis conquistadas; mayor es nuestra empresa, y debemos ir prevenidos de mayor osadía; que siempre son las dificultades del tamaño de los intentos. La antigüedad pintó en lo más alto de los montes el templo de la fama, y su simulacro, en lo más alto del templo, dando a entender, que para hallarla, aún después de vencida la cumbre, era menester el trabajo de los ojos. Pocos somos, pero la unión multiplica los ejércitos, y en nuestra conformidad está nuestra mayor fortaleza; uno, amigos míos, ha de ser el consejo en cuanto se resolviere; una, la mano de la ejecución; común la utilidad y común la gloria en lo que conquistare. Del valor de cualquiera de nosotros se ha de fabricar y componer la felicidad de todos.
Vuestro caudillo soy, y seré el primero en aventurar la vida por el menor de los soldados. Más tendréis que obedecer en mi ejemplo que en mis órdenes; y puedo aseguraros de mí que me basta el ánimo para conquistar el mundo entero, y aún me lo promete el corazón con no sé qué movimiento extraordinario, que suele ser el mejor de los presagios. Así, pues, a convertir en obras las palabras; y no os parezca temeridad esta confianza mía, pues se funda en que os tengo a mi lado, y dejo de fiar de mí lo que espero de vosotros.
_______________Blasón de Hernán Cortés de Monroy_________
Esta mañana, estaba en la cola del paro… imaginaros por un momento, casi 5 millones de personas sin empleo. La fila, sólo para coger número es interminable, en un lugar inhumano, sin apenas espacio para moverte, muy muy feo, la gente apenas levanta la mirada del suelo, excepto para controlar que no se le cuele algún “listillo”, que está lleno de ellos…
Pensaba, ¿qué coño hago yo aquí?, más de la mitad de esta gente tiene pinta de gentuza… la inmensa mayoría son extranjeros, no saben ni hablar!!!... pero, qué coño hago yo aquí, entre tanta miseria humana!!! Yo no tengo NADA que ver con ellos. Absolutamente NADA!!... y entonces me pongo a rezar. Y le pido a mi padre del cielo que me saque cuanto antes de esta situación de mierda, porque pienso que yo soy superior a todos estos que están en la cola, soy mejor profesionalmente, soy un ejecutivo guay en paro, soy mejor persona, soy de otro mundo comparado con la morralla humana que hay aquí… Señor no se qué quieres que aprenda de esto, pero sácame cuanto antes de aquí porque no me mola nada! No tiene ninguna gracia.
Mientras sigo en mis pensamientos y rezos de “mea_pilas”, se está formando otra cola en paralelo de todos los ”listillos aventajados” que llegan los últimos y no se han podido colar… es decir, lo peor de lo peor.
Una señora con dos cojones se enfrenta a ellos… y se monta el follón. Una fila a gritos e insultos, contra la otra fila. Salen tres seguratas a la calle… a cual más chulo y más mal hablado que los de la cola de los más chungos, se lían a empujones e insultos de mil colores….. una violencia y un desprecio unos por otros terrible!…
… y de repente, en medio de toda esa situación de acojono…. me invade una gran TERNURA, que evidentemente no es mía por cada uno de estos hermanos míos.
No ha cambiado NADA, la gente es la misma, el lugar es el mismo, pero el Señor me ha dado la gracia de reconocerle en medio de esta juerga, reconozco que YO soy el miserable, el más miserable de todos, y que el Señor me ha puesto ahí esta mañana porque El quería conmoverse con mi NADA, al verme la cara que se me queda al reconocer mi terrible mezquindad, quería que yo sintiera que sin El, no soy nada, y de esta gracia tan grande nace la CARIDAD, no de otro sitio, del reconocer cariñosamente mi nada, y el abrazo tierno del Señor en ACTO, no mañana, ni al otro, en ACTO, en medio del infierno… yo soy capaz de abrazar al que tengo al lado, como a mi hermano, porque su miseria es la misma que la mía y sólo la presencia de Cristo la rescata y la convierte en ENERGÍA.
De esta conmoción de sentirme querido y abrazado por Cristo, nace una conmoción llena de energía, como nos dice la escuela, te mueve, ya no puedes estar quieto en la cola mirando al suelo, te mueves, charlas y te interesas por cada uno de estos tipejos con un afecto verdadero que no es tuyo, es el SUYO.
La verdad es apasionante!! La vida y cada circunstancia con Cristo, es apasionante. He vuelto a casa tremendamente conmovido y os lo quería contar…

La lucha de Jacob
Gustave Doré. S.XIX